Viernes, 30.07.2010
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Mujeres en situacion de refugio como victimas de la violencia.


 

El 17 de diciembre de 1999, a través de la resolución 54/134, la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas declaró el 25 de noviembre como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. En Venezuela actualmente la ley que rige este tema es la Ley Orgánica sobre el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia.

 

Mirar el conflicto armado colombiano desde los ojos de una mujer desplazada es adentrarse en la propia experiencia de quien lo ha perdido todo pero aún tiene mucho que dar.

 

Según un estudio del ACNUR en Venezuela, las mujeres constituyen aproximadamente el 46% de la población solicitante de refugio, el 61% de estas mujeres tiene más de 4  hijos y el 28% tiene entre 3 y 4 hijos, carecen de seguridad alimentaria y en muchas ocasiones son víctimas de violencia intrafamiliar. En la mayoría de los casos han sido obligadas a huir dejando atrás sus pertenencias y bienes sin una posibilidad cierta de recuperarlos y deben valerse de la buena voluntad de la comunidad para iniciar su proceso de incorporación y adaptación a la zona.

 

La Convención sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer reconoce en su preámbulo que los grupos de mujeres pertenecientes a las minorías, en situaciones de conflicto armado y refugiadas son particularmente vulnerables a la violencia.  La violencia que se manifiesta en el núcleo de las familias en situación de refugio se refleja en parte por la acumulación de tensión presente por razones como la falta de empleo, falta de dinero, condiciones precarias de vida, poco acceso a los servicios, dificultades para el desplazamiento dentro del país, entre otros. La dependencia que culturalmente se le ha atribuido a la mujer en relación al hombre, es más significativa cuando esta se siente impedida de realizar una vida independiente de la figura masculina, sensaciones generadas por el hecho de  vivir con el desarraigo y con procesos de duelo no cerrados, esta operación casi matemática tiene implicaciones luego para la salud e integridad física y psicológica de la mujer y sus hijos e hijas. Las situaciones estresantes logran exacerbar las formas de estereotipo de género y la necesidad de drenar frustraciones y molestias por parte del hombre; en un principio el comportamiento agresivo se dirige hacia los objetos (puertas, vajillas, etc.) pero luego se refleja hacia la pareja y se presenta un aumento en el abuso verbal y físico.

 

Las mujeres en situación de refugio traen consigo un sin fin de material humano dispuesto a lograr la reconstrucción de su familia y llevar consigo la responsabilidad de incorporarse a un nuevo y desconocido contexto, pero es responsabilidad de todos (as) mantenerlas con la esperanza viva de un mejor futuro donde puedan desarrollarse plenamente en familia y sin situaciones de conflicto o violencia a su alrededor.

 

El Estado venezolano está en la obligación de aplicar por todos los medios apropiados medidas tendentes a eliminar la violencia contra las mujeres especialmente vulnerables y a colaborar con las organizaciones no gubernamentales en aplicar programas, medidas y campañas dirigidas a disminuir este flagelo que se constituye como una distorsión en las relaciones de la sociedad.

 

Una mujer refugiada afirmó en una reciente actividad "sé hasta donde llegan mis derechos y sé respetar el de los demás, porque mientras respete los derechos de los otros mas valen los tuyos"*; en el marco de la conmemoración de este día tan significativo el Servicio Jesuita a Refugiados-Venezuela  quiere hacer un llamado a la reflexión sobre las mujeres en situación de refugio que se encuentran en territorio venezolano completamente invisibles en espera de una respuesta favorable por parte del Estado, por lo que alienta la creación de políticas publicas eficientes y ampliamente difundidas que estén dirigidas a la eliminación de cualquier forma de violencia contra la mujer y a  la atención de los grupos con necesidades especiales.

 

El Servicio Jesuita a Refugiados-Venezuela rechaza cualquier tipo de violencia contra la mujer y afirma su compromiso de seguir acompañando, sirviendo y defendiendo a las personas en situación de refugio con especial atención a las mujeres, niños, niñas y adolescentes quienes viven las consecuencias del desplazamiento en mayor proporción.

 

"... Mi proyecto de vida es llegar a ser un modelo a seguir para mis hijos...pero para eso necesito que me apoyen".*

 

*Los nombres han sido omitidos por motivos de seguridad.